El comercio electrónico se consolida como la herramienta perfecta para acercar la actividad de una empresa y sus productos a cualquier rincón del mundo. Disponer de un comercio en cada población, ciudad o país del mundo es el sueño de cualquier empresario, la situación perfecta. Su capacidad de impacto y el incremento de sus ventas aumentarían exponencialmente. Sin embargo, física y económicamente este supuesto no está al alcance de ninguna empresa. Es una utopía. (O no). Lo cierto es que aunque físicamente es prácticamente imposible, virtualmente sí es posible. Por ello, el comercio electrónico acerca cualquier negocio a todos los rincones del planeta. Y, ésta, es la clave de la actividad comercial moderna.
El libro blanco del comercio electrónico, elaborado por la Comisión de las Comunidades Europeas, afirma que, implementando los negocios con herramientas tecnológicas, como es la venta por Internet, se refuerza la competitividad de las compañías, favoreciendo su posicionamiento en el segmento de mercado en el que operan. Simultáneamente, esta interacción virtual supone una oportunidad inmejorable para crear nuevos servicios, sobre todo en lo que se refiere a intermediarios, en línea y logísticos.Las ventajas de utilizar este mecanismo de venta están claras. Según establece este documento comunitario, su principal virtud es su capacidad de adaptación al medio. Es decir, cualquier producto o servicio es susceptible de venderse por la Red, desde un vestido hasta un desayuno que se entrega en hora. Asimismo, las relaciones que permite Internet hacen de los procesos de comunicación algo automático y sencillo, donde el comerciante con el consumidor, los empresarios entre sí o la entidad con el sector público, pueden establecer contacto rápidamente. Finalmente, en un mundo cada vez más globalizado, es importante afrontar los retos de mundialización que surgen.
Cómo vender con éxito en el nivel más básico de la venta por Internet existen dos premisas fundamentales bajo las que ha de diseñarse la operación: el posicionamiento y la confianza. En primer término, el lugar que ocupa la página web desde la que se pretende vender tiene un papel determinante en su capacidad de venta, porque la visibilidad es un factor que determina el acceso al portal de los consumidores. Y en segundo, la seguridad que transmita la página es crucial para que un cliente potencial se decida a efectuar una compra. Sobre esta segunda cuestión la Asociación Española de Normalización y Certificación -Aenor- ha elaborado un código de buenas prácticas de comercio electrónico en el que se recogen una serie de pautas para que las empresas que quieran comercializar sus productos por la Red sepan qué funcionalidades y herramientas incluir para que sus clientes tengan confianza en el site. Este documento centra sus recomendaciones en las distintas fases que componen el proceso de venta: la comunicación comercial, el proceso de venta, la contratación, el pago, la entrega y la posventa.
A grandes rasgos, todas estas directrices tienen una idea en común: proporcionar al cliente toda la información necesaria para cada fase de manera inequívoca y visible, así como permitir que sea consciente y controle todo el procedimiento, desde que elige el producto hasta que lo utiliza, sin ningún contratiempo, en su domicilio. Vender por Internet es el presente y el futuro, por ello las empresas deben concienciarse y ponerse al día en la materia, porque ahora, ya es posible estar presente en todo el mundo.
Vía El Diario Montanes